Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2004.
01/12/2004
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vida o fe. preservativo o sida. ¿iglesia a favor de la vida? no, sólo en contra del aborto.
02/12/2004
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lo que más me jode de mi vida es que es tangente a las de los demás.
03/12/2004
panes
la mujer madura bajó a comprar el pan a la tienda de la esquina, sin mucho arreglo ni muchas ganas. lamentaba esto, lamentaba ser un ama de casa, ojalá hubiese estudiado; y aunque quería a su marido y a sus hijos, su vida era una melodía monocorde, tediosa, un amanecer tras el anochecer y a la inversa, y los años sólo un poso acumulado en la piel, en los muslos, en la tripa.
se cruzó con aquél joven que se cruzaba muchos días, fuerte, musculado, con su aspecto impecable, sus gafas de sol, desprendiendo un halo de seguridad y poderío... ojalá ella fuera más joven, se hubiese arreglado, y quizás él la mirase al cruzarse, de reojo, con pillería, examinando las partes de su cuerpo. pero no, él nunca giraba la cabeza.
entró en la panadería desalentada, desanimada. se agachó a dejar la bolsa en el suelo, mientras el joven panadero intentaba, con un éxito meridiano, contemplar sus pechos a través del escote.
se cruzó con aquél joven que se cruzaba muchos días, fuerte, musculado, con su aspecto impecable, sus gafas de sol, desprendiendo un halo de seguridad y poderío... ojalá ella fuera más joven, se hubiese arreglado, y quizás él la mirase al cruzarse, de reojo, con pillería, examinando las partes de su cuerpo. pero no, él nunca giraba la cabeza.
entró en la panadería desalentada, desanimada. se agachó a dejar la bolsa en el suelo, mientras el joven panadero intentaba, con un éxito meridiano, contemplar sus pechos a través del escote.
07/12/2004
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podría decir que dos días conmigo mismo me han servido de mucho, de reencuentro, de clarificación, de autoconocimiento. podría decir que he llegado a conclusiones nuevas, diferentes, a otros humos en mis cristales. podría decir otras muchas frases complacientes para satisfacerme, pero serían todas mentira. ahora, con el tiempo, con el paso del tiempo, ya he estado demasiadas horas así, demasiados meses y años, como para que emerja alguna duda nueva del mar en el que vivo, o algun pilar oculto en el que se base mi existencia que yo no haya tanteado ya. a estas alturas, el que ha sido su mejor confidente toda su vida se conoce sus recovecos, y sabe que nada, o casi nada, es debido al azar.
ahora, por ejemplo, ni se me ocurriría quejarme de soledad. ni siquiera la aprecio, es cierto, pero es una elección, hasta ahora, una elección propia, estúpida, quizás. y no digo que haya elegido la soledad. digo que he elegido ser quien soy y ello tiene implicaciones. que ahora ya sé cómo son las cosas, sé de mí, de mi inconstancia, de mi continua huida... puedo ser el perfecto compañero de viaje, como una vez fui, quemándome por dentro. pero quizás no lo quiero. es demasiado doloroso.
y ayer tarde pensaba en las personas a las que conozco, y sentía envidia, por un lado, y compasión por otro. no dejo de pensar en que la mayor parte de la gente llega a un lugar y allí se queda, sea físico, mental o social. llega a un punto, a un estado, a un destino. y los veo, y no parece tan malo. aunque luego miro en sus ojos, y veo el brillo apagado. no sé. uno no sabe lo que es, pero sí lo que no es. o lo que no quiere ser: una estrella más que muere en el firmamento. una luz que se extingue, muy lentamente, cuando el único objetivo de su vida es lucir. un traidor a su propia existencia. un sinsentido vestido en gris, lánguido.
ahora, por ejemplo, ni se me ocurriría quejarme de soledad. ni siquiera la aprecio, es cierto, pero es una elección, hasta ahora, una elección propia, estúpida, quizás. y no digo que haya elegido la soledad. digo que he elegido ser quien soy y ello tiene implicaciones. que ahora ya sé cómo son las cosas, sé de mí, de mi inconstancia, de mi continua huida... puedo ser el perfecto compañero de viaje, como una vez fui, quemándome por dentro. pero quizás no lo quiero. es demasiado doloroso.
y ayer tarde pensaba en las personas a las que conozco, y sentía envidia, por un lado, y compasión por otro. no dejo de pensar en que la mayor parte de la gente llega a un lugar y allí se queda, sea físico, mental o social. llega a un punto, a un estado, a un destino. y los veo, y no parece tan malo. aunque luego miro en sus ojos, y veo el brillo apagado. no sé. uno no sabe lo que es, pero sí lo que no es. o lo que no quiere ser: una estrella más que muere en el firmamento. una luz que se extingue, muy lentamente, cuando el único objetivo de su vida es lucir. un traidor a su propia existencia. un sinsentido vestido en gris, lánguido.
09/12/2004
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cuarta semana consecutiva sin ver el sol. es sólo clima. repetirlo hasta cien veces.
10/12/2004
una vida de cucaracha
¿alguien ha sido alguna vez cucaracha, aparte de gregorio samsa? ¿alguien sabe lo difícil que es sobrevivir para un insecto de reducidas dimensiones en un mundo infestado de animales enormes que sólo quieren destruirte? ¿alguien se ha parado a pensar en que no resulta agradable ser desagradable? ¿alguien ha pensado que no hay dos cucarachas iguales? ¿alguien ha pensado que nosotros ya estábamos aquí mucho antes que vosotros?
para mí es complicado explicar todo esto, porque se supone que una cucharacha no tiene sentimientos, sólo atracción por la porquería, un caparazón extremadamente duro y una capacidad procreadora de mucho cuidado; pero no resulta fácil, en serio, llevar una vida así. la extremada competencia, sumado al peligro de un mundo agresivo, no me sientan nada bien. sólo puedo moverme en la oscuridad, en las grietas, en los recovecos. mi capacidad de ocultarme es lo que me salva día a día. y aún así, extraños vientos con extraños gases acaban con muchos de nosotros, aunque algunos desarrollemos resistencia. la verdad, no resulta fácil. vivir oculto, esquivando trampas, predestinado a una pronta muerte. es insoportable.
sé que no debería hacerlo, no debería huir. la señora que limpia este horno nos teme, nos respeta, cuando nos ve chilla. nos rocía con productos inocuos a estas alturas y nosotros nos escondemos. no puedo decir que viva mal, pero vivo preso. no conozco más que esta trastienda, estas rendijas, estos escondites familiares. no debería hacerlo, no debería huir. pero sé que voy a morir igual, pase menos o más tiempo. y más tiempo así, más de lo mismo, no vale de nada. es sumar cero al cero. es la nada. prefiero morir y ver el sol, aunque sólo sea un instante.
[...]
a veces nuestros deseos se cumplen. al menos ahora ya sé lo que es la vida ahí fuera. ya puedo despedirme en paz.
para mí es complicado explicar todo esto, porque se supone que una cucharacha no tiene sentimientos, sólo atracción por la porquería, un caparazón extremadamente duro y una capacidad procreadora de mucho cuidado; pero no resulta fácil, en serio, llevar una vida así. la extremada competencia, sumado al peligro de un mundo agresivo, no me sientan nada bien. sólo puedo moverme en la oscuridad, en las grietas, en los recovecos. mi capacidad de ocultarme es lo que me salva día a día. y aún así, extraños vientos con extraños gases acaban con muchos de nosotros, aunque algunos desarrollemos resistencia. la verdad, no resulta fácil. vivir oculto, esquivando trampas, predestinado a una pronta muerte. es insoportable.
sé que no debería hacerlo, no debería huir. la señora que limpia este horno nos teme, nos respeta, cuando nos ve chilla. nos rocía con productos inocuos a estas alturas y nosotros nos escondemos. no puedo decir que viva mal, pero vivo preso. no conozco más que esta trastienda, estas rendijas, estos escondites familiares. no debería hacerlo, no debería huir. pero sé que voy a morir igual, pase menos o más tiempo. y más tiempo así, más de lo mismo, no vale de nada. es sumar cero al cero. es la nada. prefiero morir y ver el sol, aunque sólo sea un instante.
[...]
a veces nuestros deseos se cumplen. al menos ahora ya sé lo que es la vida ahí fuera. ya puedo despedirme en paz.
13/12/2004
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resaca de emociones. no todas las borracheras son iguales.
14/12/2004
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sabes, a veces las palabras no abarcan todo lo que se quiere expresar, y por grandes, redichas o vagas que sean no pueden describir determinadas sensaciones, es como una prenda de algodón que ha encogido con los lavados y constriñe, aprieta, convirtiendo algo hermoso en una deformidad de sí mismo. a veces las palabras se las lleva el viento porque su peso no es el mismo que el de lo que intentan reflejar.
o quizás sólo es porque no soy un buen escritor, o ni siquiera un escritor, sino un receptor de sensaciones que se proyecta en sus dedos, en sus labios, en sus movimientos... un transcriptor parcial de lo que corre por dentro, empujado desde fuera. quizás es sólo eso, que son proyecciones, unidimensionales, de una magnitud inmensa, ingente, inmedible.
hay días en que el uso de las palabras me hace sentir que estoy jugando a ser dios.
o quizás sólo es porque no soy un buen escritor, o ni siquiera un escritor, sino un receptor de sensaciones que se proyecta en sus dedos, en sus labios, en sus movimientos... un transcriptor parcial de lo que corre por dentro, empujado desde fuera. quizás es sólo eso, que son proyecciones, unidimensionales, de una magnitud inmensa, ingente, inmedible.
hay días en que el uso de las palabras me hace sentir que estoy jugando a ser dios.
15/12/2004
el callejón
él vivía allí, entre los cartones, en el viejo callejón sin salida. era un sitio agradable, porque en las noches de invierno, frías y duras, el calor que desprendía la pared de la parte trasera del horno de pan durante las horas más gélidas le abrigaba, aunque para un indigente el olor a pan es cruel, tan delicioso como inalcanzable. bueno, no tanto: todas las mañanas le obsequiaban con un bollo recién hecho.
la vida da muchas vueltas, ahora, mayor que no anciano, vivía en la mayor de las pobrezas, entre insectos y animales callejeros, pero un día se codeó con otros animales más peligrosos, los del mundo empresarial. un revés, una carta mal jugada y todo se fue al garete. un hombre culto, en medio de la calle, cuyo nombre está marcado con la más gruesa de las líneas negras.
no le dolía el despido. no le dolía la pobreza. no le dolía que su mujer se fuera con su compañero de despacho. ni siquiera le dolía mucho haber perdido la custodia de sus hijos malcriados.
le dolía que la gente le diera menos dinero por su aspecto arreglado. qué le iba a hacer, nunca soportó ir hecho un desastre.
la vida da muchas vueltas, ahora, mayor que no anciano, vivía en la mayor de las pobrezas, entre insectos y animales callejeros, pero un día se codeó con otros animales más peligrosos, los del mundo empresarial. un revés, una carta mal jugada y todo se fue al garete. un hombre culto, en medio de la calle, cuyo nombre está marcado con la más gruesa de las líneas negras.
no le dolía el despido. no le dolía la pobreza. no le dolía que su mujer se fuera con su compañero de despacho. ni siquiera le dolía mucho haber perdido la custodia de sus hijos malcriados.
le dolía que la gente le diera menos dinero por su aspecto arreglado. qué le iba a hacer, nunca soportó ir hecho un desastre.
16/12/2004
cleaning
- porque yo limpiaba en ese edificio, ¿sabes?, lleno de gente trajeada, ajetreada, con prisa en todo momento, que te miran por encima del hombro y dan un rodeo para no ensuciarse al tocarte, gente que se las da de importante, que son seres superiores, pero, ¿por qué? ¿porque tienen grandes responsabilidades? eso es una mierda. ¿porque tienen dinero? pues mira, tan importantes no serán porque yo ahora tengo más.
la señora se recostó en su hamaca caribeña mientras el joven nativo la miraba sin entender una palabra. ¿por qué se empeñaba esta mujer en hablarle si él no conocía su idioma? nunca entendería a los turistas, está claro.
- ¿sabes, chico? la lotería es como dios, te da la vida. pero el trabajo es como el demonio, te la quita. anda, dame un masaje.
'masaje'. por fin una palabra que entendía el joven. con lo que le dieran por esto tendría para salir luego a tomar algo y coquetear con aquella chica que lo tenía realmente encandilado.
la señora se recostó en su hamaca caribeña mientras el joven nativo la miraba sin entender una palabra. ¿por qué se empeñaba esta mujer en hablarle si él no conocía su idioma? nunca entendería a los turistas, está claro.
- ¿sabes, chico? la lotería es como dios, te da la vida. pero el trabajo es como el demonio, te la quita. anda, dame un masaje.
'masaje'. por fin una palabra que entendía el joven. con lo que le dieran por esto tendría para salir luego a tomar algo y coquetear con aquella chica que lo tenía realmente encandilado.
17/12/2004
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amigo no es el que piensa como tú. es el que te aprecia a pesar del desencuentro.
20/12/2004
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damos vueltas, vueltas y más vueltas. nuestra cabeza se hace miles de preguntas, y nos callamos las frases importantes. nos quedamos con dudas innecesarias y, al final, tanto aislamiento nos produce lo mismo, sensación de soledad e incomprensión. lo he visto, lo he vivido, lo he tenido al lado, abrazado o distante. en el fondo, cada vez que alguien calla, se puede leer en sus ojos: hay algo que no está bien en mí. y no me extraño, nos pasa a todos.
luego hay catalizadores, como en las reacciones químicas, que hacen estallar la burbuja. en realidad lo único que necesitamos muchas de, si no todas, las veces, es un oído amigo y una frase de aliento. y, por triste que parezca, ésto no es fácil que ocurra, en ocasiones hace falta una situación crítica, y en algunas de ellas, que es lo menos alentador, suele venir apoyada por fiesta, noche y alcohol. en estos casos en que este trinomio es el catalizador necesario, un pequeño soplo basta para hacer caer años de muros y separación.
me alegro hoy, pues, de haber escuchado y de que me escuchen, de haber abrazado y de que me abracen. definitivamente todos deseamos romper esas barreras; y me alegro de haberlo hecho. afianzar relaciones basándose en catalizadores sociales ya digo que es triste. pero entonces pienso que es la consecuencia de esta sociedad individualista, y que si hace falta un estímulo, pues se toma. tan simple como eso. hay cosas que no necesitan justificación moral. como el abrazo de un amigo.
éste es el espíritu de la navidad de las películas de fantasía. entonces yo digo como en esas películas: que sea navidad todo el año. hago mi firme promesa de no dejar el alcohol. no, hasta que la vida no necesite catalizadores secundarios. hasta que el calor humano sea algo natural en nosotros.
aún queda mucho tiempo. lo peor: cada día puede haber sido el último, y nunca habremos oído lo que alguien siempre nos quiso decir. brindo por intentar que no sea así.
luego hay catalizadores, como en las reacciones químicas, que hacen estallar la burbuja. en realidad lo único que necesitamos muchas de, si no todas, las veces, es un oído amigo y una frase de aliento. y, por triste que parezca, ésto no es fácil que ocurra, en ocasiones hace falta una situación crítica, y en algunas de ellas, que es lo menos alentador, suele venir apoyada por fiesta, noche y alcohol. en estos casos en que este trinomio es el catalizador necesario, un pequeño soplo basta para hacer caer años de muros y separación.
me alegro hoy, pues, de haber escuchado y de que me escuchen, de haber abrazado y de que me abracen. definitivamente todos deseamos romper esas barreras; y me alegro de haberlo hecho. afianzar relaciones basándose en catalizadores sociales ya digo que es triste. pero entonces pienso que es la consecuencia de esta sociedad individualista, y que si hace falta un estímulo, pues se toma. tan simple como eso. hay cosas que no necesitan justificación moral. como el abrazo de un amigo.
éste es el espíritu de la navidad de las películas de fantasía. entonces yo digo como en esas películas: que sea navidad todo el año. hago mi firme promesa de no dejar el alcohol. no, hasta que la vida no necesite catalizadores secundarios. hasta que el calor humano sea algo natural en nosotros.
aún queda mucho tiempo. lo peor: cada día puede haber sido el último, y nunca habremos oído lo que alguien siempre nos quiso decir. brindo por intentar que no sea así.
21/12/2004
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bush elegido hombre del año. elijo volver a ser un primate.
22/12/2004
fly away
aquel insecto, acostumbrado a revolotear por playas con cientos de cuerpos descubiertos pero con mal sabor, se metió por error en el avión que iba a trasladarlo al otro lado del océano. pero claro, como tenía cerebro de insecto, ni se enteró de esto, sólo se dio cuenta de que parecía estar en un sitio cerrado y rodeado de los mismos seres durante un rato largo.
el despegue fue hermoso, dejando abajo las cristalinas aguas llenas de reflejos, el horizonte sobre el cual se dibujaban las últimas montañas, las ciudades y poblados empequeñeciéndose lentamente... pero claro, como sólo era un insecto no se apercibió de estas preciosas imágenes.
el viaje también fue maravilloso, sobrevolando nubes, acariciando la noche, un viaje eterno en el que, sin embargo, reinaba la paz, arrullada por un sonido constante. pero claro, como sólo era un insecto no sintió esa sensación de tranquilidad.
el aterrizaje fue especial, llegaron en el amanecer, viendo primero la ciudad iluminada, formando una especie de ristras de luces que delimitaban calles y avenidas, coloreadas por cartelones inmensos; y luego el cielo, rojo, al este, con el disco solar emergiendo entre los montes... pero claro, eso, a un insecto, no le dice nada.
le entró hambre, vio un cuello apetecible tanto para animales como para humanos, y se lanzó sobre él. podía haber esperado, haber respirado el aire del mundo al que llegaba, haber visto sus calles, su gente... pero claro, era sólo un insecto, y no se paraba a pensar esas cosas.
así fue que una palmada terminó con su vida, y al final todo lo quedó por ver. pero claro, la muerte de un insecto, a quién le importa. terminó de amanecer, las calles se llenaron de gente y aquel cuello cadalso no era sino uno más de los que derramaban vida sobre la tierra, con un pequeño túmulo que recordaba al héroe fallecido.
el despegue fue hermoso, dejando abajo las cristalinas aguas llenas de reflejos, el horizonte sobre el cual se dibujaban las últimas montañas, las ciudades y poblados empequeñeciéndose lentamente... pero claro, como sólo era un insecto no se apercibió de estas preciosas imágenes.
el viaje también fue maravilloso, sobrevolando nubes, acariciando la noche, un viaje eterno en el que, sin embargo, reinaba la paz, arrullada por un sonido constante. pero claro, como sólo era un insecto no sintió esa sensación de tranquilidad.
el aterrizaje fue especial, llegaron en el amanecer, viendo primero la ciudad iluminada, formando una especie de ristras de luces que delimitaban calles y avenidas, coloreadas por cartelones inmensos; y luego el cielo, rojo, al este, con el disco solar emergiendo entre los montes... pero claro, eso, a un insecto, no le dice nada.
le entró hambre, vio un cuello apetecible tanto para animales como para humanos, y se lanzó sobre él. podía haber esperado, haber respirado el aire del mundo al que llegaba, haber visto sus calles, su gente... pero claro, era sólo un insecto, y no se paraba a pensar esas cosas.
así fue que una palmada terminó con su vida, y al final todo lo quedó por ver. pero claro, la muerte de un insecto, a quién le importa. terminó de amanecer, las calles se llenaron de gente y aquel cuello cadalso no era sino uno más de los que derramaban vida sobre la tierra, con un pequeño túmulo que recordaba al héroe fallecido.
23/12/2004
solsticio de invierno
ignoro si éste será mi último artículo del año, ni siquiera sé dónde termina realmente un año y dónde comienza otro... en el 2003, por ejemplo, mi año duró tres meses, y luego cambié, envejecí uno más y las cosas fueron distintas...
sin embargo, esta vez coincide el fin del año propiamente dicho casi con un fin de un ciclo; en realidad nada ha cambiado, y quizás nada cambiará a muy corto plazo, pero algo ha sucedido; podría decir que desde hace algo más de tiempo. mi año pasado empezó aproximadamente a finales de verano, y llevó un cambio, una búsqueda, en la que se incluyó mi irrupción en la blogosfera y mi posterior y breve desaparición, en la primavera de este año, cuando finalizó mi año anterior. así que este año es breve, viene desde esta primavera hasta ahora, e implica un cambio profundo, igual que el anterior, pero éste con decisiones que en unos meses repercutirán en todos los ámbitos de mi vida. estoy ante el fin de un año, pero para mí es el fin de un lustro, de una década, casi hasta de mi vida anterior.
no tengo propósitos para este año, al menos no diferentes de los que tengo para hoy, tuve para ayer, y tendré para mañana. los mismos que he tenido siempre, los mismos que tenemos todos, los mismos a los que aspiramos, que se resumen en uno: ser feliz, en la medida de lo posible. nunca nos ha separado el objetivo, sino el método o los medios utilizados.
llego a este solsticio de invierno, paradójicamente, en uno de mis mejores momentos y a la vez el más incierto. no sé si el camino que tomo me llevará hacia arriba o hacia abajo, si me traerá éxito o fracaso total, pero eso tampoco es lo que importa. porque, en realidad, hay pocas cosas que importen en esta vida salvo la vida misma; eso es lo que he aprendido este año, y por lo que voy a luchar. el año anterior luché contra el miedo, ahora mismo me siento más ligero.
los que me conocieron hace uno o dos años saben de qué hablo. me alegro de vivir en continua evolución y cambio. ahora veo cosas que antes estaban cubiertas por miedos. resulta que nada es tan grave, nadie es tan importante (ni siquiera uno mismo) y nada es tan complicado. pero sí que hay algo realmente malo: quedarse parado viendo cómo pasan los años.
por eso mis años pasan cuando yo quiero que pasen, y pueden durar tres o veinte meses, porque lo importante no es el tiempo, sino lo que hacemos con él. yo ya no tengo más tiempo para esperar a que las cosas cambien, a que suceda lo que deseo. o lo busco, o no llegará. es como tomar un taxi. y puede ser el único que quede libre.
así que mi año, mi ciclo, mi vida anterior terminan en este solsticio de invierno. dentro de tres días miraré la luna, veré su redonda y blanca faz y, durante unos segundos, me daré cuenta de lo infinito del universo, y la pequeñez de todo lo conocido. a veces sentirse bien es cuestión de renunciar a cosas fundamentales, como las ideas, los prejuicios o las creencias. a veces sentirse bien es simplemente cerrar los ojos y decirse a uno mismo que este minuto, este segundo, este inapreciable instante es vida.
lo anterior, lo posterior, no existen más que en nuestra cabeza, lo aprendido y lo por llegar sólo forman parte de algo que o ya no existe o nunca va a existir. cuando uno siente la piel, todo lo que piensa no sirve absolutamente para nada.
eso aprendí este año. a sentir la piel. y, qué coños, ahora tengo vicio. bendita, bendita clase de locura. cuanto más real es todo, más lejos estoy de la realidad aprendida. paradójico, simplemente paradójico.
feliz año nuevo, cuando quiera que empiece vuestro año, cuanto quiera que esperéis de él, con quien quiera que lo compartáis... mi deseo es que cualquiera de vuestros días pueda ser el mejor de los vividos, pero no de los que quedan por vivir... en estos tiempos de panderetas y zambombas, de campanas y tambores, yo os deseo que vibréis, pero como una cuerda de arpa, acariciada...
sin embargo, esta vez coincide el fin del año propiamente dicho casi con un fin de un ciclo; en realidad nada ha cambiado, y quizás nada cambiará a muy corto plazo, pero algo ha sucedido; podría decir que desde hace algo más de tiempo. mi año pasado empezó aproximadamente a finales de verano, y llevó un cambio, una búsqueda, en la que se incluyó mi irrupción en la blogosfera y mi posterior y breve desaparición, en la primavera de este año, cuando finalizó mi año anterior. así que este año es breve, viene desde esta primavera hasta ahora, e implica un cambio profundo, igual que el anterior, pero éste con decisiones que en unos meses repercutirán en todos los ámbitos de mi vida. estoy ante el fin de un año, pero para mí es el fin de un lustro, de una década, casi hasta de mi vida anterior.
no tengo propósitos para este año, al menos no diferentes de los que tengo para hoy, tuve para ayer, y tendré para mañana. los mismos que he tenido siempre, los mismos que tenemos todos, los mismos a los que aspiramos, que se resumen en uno: ser feliz, en la medida de lo posible. nunca nos ha separado el objetivo, sino el método o los medios utilizados.
llego a este solsticio de invierno, paradójicamente, en uno de mis mejores momentos y a la vez el más incierto. no sé si el camino que tomo me llevará hacia arriba o hacia abajo, si me traerá éxito o fracaso total, pero eso tampoco es lo que importa. porque, en realidad, hay pocas cosas que importen en esta vida salvo la vida misma; eso es lo que he aprendido este año, y por lo que voy a luchar. el año anterior luché contra el miedo, ahora mismo me siento más ligero.
los que me conocieron hace uno o dos años saben de qué hablo. me alegro de vivir en continua evolución y cambio. ahora veo cosas que antes estaban cubiertas por miedos. resulta que nada es tan grave, nadie es tan importante (ni siquiera uno mismo) y nada es tan complicado. pero sí que hay algo realmente malo: quedarse parado viendo cómo pasan los años.
por eso mis años pasan cuando yo quiero que pasen, y pueden durar tres o veinte meses, porque lo importante no es el tiempo, sino lo que hacemos con él. yo ya no tengo más tiempo para esperar a que las cosas cambien, a que suceda lo que deseo. o lo busco, o no llegará. es como tomar un taxi. y puede ser el único que quede libre.
así que mi año, mi ciclo, mi vida anterior terminan en este solsticio de invierno. dentro de tres días miraré la luna, veré su redonda y blanca faz y, durante unos segundos, me daré cuenta de lo infinito del universo, y la pequeñez de todo lo conocido. a veces sentirse bien es cuestión de renunciar a cosas fundamentales, como las ideas, los prejuicios o las creencias. a veces sentirse bien es simplemente cerrar los ojos y decirse a uno mismo que este minuto, este segundo, este inapreciable instante es vida.
lo anterior, lo posterior, no existen más que en nuestra cabeza, lo aprendido y lo por llegar sólo forman parte de algo que o ya no existe o nunca va a existir. cuando uno siente la piel, todo lo que piensa no sirve absolutamente para nada.
eso aprendí este año. a sentir la piel. y, qué coños, ahora tengo vicio. bendita, bendita clase de locura. cuanto más real es todo, más lejos estoy de la realidad aprendida. paradójico, simplemente paradójico.
feliz año nuevo, cuando quiera que empiece vuestro año, cuanto quiera que esperéis de él, con quien quiera que lo compartáis... mi deseo es que cualquiera de vuestros días pueda ser el mejor de los vividos, pero no de los que quedan por vivir... en estos tiempos de panderetas y zambombas, de campanas y tambores, yo os deseo que vibréis, pero como una cuerda de arpa, acariciada...
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los aviones se estrellaron.
pero decidí salvar el mundo idiota reloaded, aún no sé por qué, o sí, o qué más da. al fin y al cabo, el mundo idiota no tiene nada que ver con esto...
goodbye, silver planes
